CON
LA MIRADA en el café de la mañana
por fin Cholito susurra apenas
Eran
chavos como yo
niños
Llegaron
de madrugada
con la alegría saltando en sus ojos
Pensaban
como nosotros
que serían de los que pueden
de los que traen pulsera
y oro al cuello
puntiagudas botas
De
los que llevan del brazo
a las mises de belleza
las suben en jaguares
hasta las nubes
les convidan güisqui
y azuquítar
que
les meten en la nariz
para
que la fantasía les salga
en la cama
en las trocas
para
que a ellos les prenda
la
hombría
los puños
y las palabras
sucias
como siempre
Un
sorbo de café
mirada ausente
Sobre
todo
los puños
y
calla
El
silencio es
como el peso de la yegua
que desboca
y cae encima
De: “La
muerte golpea en lunes”