lunes, 14 de septiembre de 2026

SOFÍA OCHOLA CHÁVEZ

 


 

Poeta

 

De verte a no verte de una tripa que baja del cielo
a tus entrañas de nuevo. De ti al apurar una cerveza
como lágrima. De ti hacia tus diantres, tus abscesos de ideas,
tus ojos sensibles, qué de ti yo puedo sino amarte.
Qué de ti sino acompañar tu silencio a la hora de sentir
cuando tu cuerpo en reposo al abrazo de tu corazón
escondido y pequeño de cabeza guardada como pájaro.
Qué de ti, de tu cuerpo, a tus largas piernas
de aguante contrarrestado, a tu movimiento pélvico
de ola a otro, tu hueso en la cadera, al hueco de tu pierna
levantada, a la forma de tus nalgas, abiertas
rebozadas felices, tu espalda hermosa, tu pecho
de calores de incendio, a tu cuerpo en reposo,
a verte en acción, serte fija y franca cuando eres
poeta, cuando tu voz se deshace convirtiéndote
en máquina de poderes inhumanos,
y de nuevo a tu cuerpo en reposo, intentar verte
en reposo, vulnerable, sin amarte enloquecidamente
sin confundir aquellos sentimientos
lectores con aquellos carnales,
con estos de amor de verte a no verte
el corazón escondido entre picas y escaleras,
tu corazón el menos escondido de los corazones.
De verte a no verte rezar porque comas cielo
y mera tierra, para se te entierren los ojos buenos
y ya, si no me amas, y ya, si no busca tu parte poeta,
buscarme, o si tu carnalidad se cansó de nuestro
descanso suave, rociaré ácido muriático a
tus fotos mientras le explico a las cutículas
de mis neuronas que al poeta se le lee.

*

Nos amenazan las neuronas.
No tengo talento ni soy mineral, (estoy) jodido.

 

 

De: “El cielo detrás”

 

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