LOS
HOMBRES NO SÓLO EXPROPIAN la tierra, se hacen a la mar en cruzadas
envueltos en la necedad de hacer fronteras, de domar la voluntad de los que
hablan otro idioma. El Galeón de Manila zarpó por primera vez en 1565 sin saber
sobre qué puerto, fue y vino a tempestades dejando los primeros encallos de la
bestia capital que nos comería siglos más tarde. Los pigmentos de la seda dejan
razón de la labor de los esclavos en la teñida del color sobre las pieles del
monarca. Las mujeres, y no la vainilla y el cacao, fueron el trueque que la América
pagó por su servicio.
De:
“Variación de la escama”
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