Homo neanderthalensis
Son
los homínidos que más tiempo
han estado sobre la tierra,
mucho antes que los humanos modernos
quienes llegaron con sus inventos
para poblar el océano
con tres millones de toneladas de plástico.
Un neanderthal es un ser de viento,
un humano que nos devuelve la mirada
para asirnos con el terror de vernos
a nosotros mismos.
Estos hombres, paridos de la nieve vertebral
de las montañas,
entendieron las formas cambiantes
de la sombra
desde el aleteo del fuego,
grabaron su respiración
en los muros de las cuevas
con líneas que representan
el vuelo de las libélulas,
el talle de la luz sobre los árboles,
o la geometría inacabada de las placas
en el caparazón de las tortugas.
El hallazgo de polen en la cueva Shanidar,
en Irak, demuestra el uso de flores
para los ritos funerarios:
un atisbo de la noche
que prueba la inmortalidad,
sus alas de ángeles abanicando
los nombres de las conchas marinas,
las garras de las aves de rapiña,
el excremento dejado por los mamuts
sobre las planicies de hielo,
el susurro de un idioma de pasos
hoy vencido por la perplejidad.
De: “Diario para anunciar el
fin del mundo”
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