ENTONCES
FUE LA TARDE
el hastío
la lluvia desgarrando
los cimientos de la casa
el barro llamando a la madera
la madera llamando a la madera
y los árboles
arrastrándose en el fango
tenían una misma raíz
sucia
desnuda
como la tierra misma
y pesaban los párpados
sobre los ojos
y morían los pájaros
espantados de sueño
en fin
que la tierra toda
tenía un olor
de animal en celo
el amor se volvía verde
como el musgo de algunos corazones
las puertas se rompían solas
arrebatadas de júbilo
y alguien iba desangrando
las rosas
para que no se parecieran
a ti
impávido
manchado del rojo barro
de la tierra
como semilla de algarrobo
cuya cintura
carga el rumor vano
de la noche
nuez trémula
sexo pétreo
cencerro de la luna
ajado como el recuerdo
del camino recorrido
como los pasos del balcón
hasta la cama
tu voz
era la yunta de las escasas estrellas
que rodaban por el suelo
tus manos
suaves y lisas
ataban detenidamente
el cordón de la vida
y tu amor
tenía algo de horizonte
garganta tierna
de abandono.
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