miércoles, 9 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 

 

 

HAY QUIEN PROTEGE a la poesía
cuando la poesía está tan vulnerada
radicalmente, en su raíz
sin raíz –eso no era una planta
se mueve desde el comienzo recién nacido
así, sin grito pero con grito
un grito sordo atraviesa de punta a punta
recién capullo, renacuajo —cosas de orilla—
grajo y vencejo —cosas de orilla de cielo
en ramas de abeto— esos sí gritan

la vulva de una amante decidida, su sexo
cuando el pudor suelta su vaho
atraviesa la Edad Media, el Renacimiento
ese resplandecer del cuerpo a mediodía
después de una tormenta nocturna que gotea en los huesos

asonantado —aunque menos—
suena a haber estado

  

De: “Reversura”

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