UN
IMPROVISO VACÍO del corazón
entre los camastros de Sainte-Barbe.
Se esfuman los rostros amados, yo quedo solo
con un remolino de voces fatigadas.
Y la
voz más clara no es más
que el tintineo de la lluvia sobre las carpas,
un último follaje sonoro
robre estos pantanos del sueño
recorridos a veces por una somnolencia.
Sainte-Barbe du Thélat, invierno de 1944
Versión
de Diego Bentivegna
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