Invierno
en Roma
Los
niños que piensan tienen el invierno
en los ojos, el largo invierno. Solos,
se acodan en sus rodillas para ver
iluminarse el sol dentro de la mirada.
Lejos de sí, en el cielo, las niñas
se tocan el cabello en los hilos
brillantes de la lluvia; andan solas,
sonriendo con los labios agrietados.
Han remontado en los siglos palabras
de amor y de piedad, pero las niñas
andan solas, ciñéndose la pañoleta,
solas en el cielo y en la lluvia. Gotea
el tejado sobre los pájaros en un alero.
Versión
de Guillermo Fernández
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