¿Quién?
¿A
dónde va la mirada cómplice de los días muertos?
—¿y el fulgor de tu nombre brillando en la punta de mi lápiz?—
¿Quién
recogerá aquellas hojas molidas en nuestras manos tiradas al viento y acunadas
en el lomo de aquellas aguas sucias y pestilentes?
¿Quién
entregará las cartas nunca escritas al destinatario de siempre?
¿Quién
seguirá empujando el suicidio de uno y el asesinato del otro?
¿Quién
adoptará al perro de tres patas con manchas negras en el hocico?
¿Quién
responderá las preguntas de los hijos no concebidos?
¿Quién
desde la vida nos responderá en la muerte?
¿Quién
justificará este silencio que nadie conoce?
¿Quién
escuchará el grito atormentado y silencioso que muere de desesperación?
¿Quién
nos dará el significado del arrepentimiento sin ser culpables?
¿Quién
es quién a quien preguntamos?
¿Quién
es quién y dónde queda quien habla?
No hay comentarios:
Publicar un comentario