Una
vieja ciudad europea
El
empedrado de las calles tiene algo de magma sólido.
Cada
piedra aislada y rotunda,
sola
entre todas.
Los
espacios entre ellas son minúsculos valles.
El
empedrado de estas calles viejas
tiene
algo de piel de animal extinto,
rugoso,
y
parece cubrir un cuerpo invisible.
Los
pies tantean el terreno,
como
un astronauta otro mundo,
como
un espeleólogo la gruta
que
guarda tercamente su secreto.
Y al
contemplar los edificios
es
preciso pararse,
evitar
el paso en falso
la
caída que te arrastre
hacia
esa otra tierra
oculta
bajo el empedrado.
Clavo
mis ojos en las piedras solitarias
que
dibujan la piel de ese animal extraño
habitante
de una tierra invisible,
ese
pasado que parece pujar por emerger,
por
asomar su milenario hocico
y
resoplarnos a la cara las lecciones que nunca aprendimos.
(Plovdiv, 2025)
De:
“Perfecta sombra”
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