domingo, 4 de junio de 2023

VIVIANA AYILEF

 

 

 

Los niños nuevos


El rostro
noble
de un hijo nuevo
estalla como colores,
arcos de iris verdes,
refracciones de luz.

Estalla como caminos plenos
con avispados sauces,
que -felices-
se sublevan, Galileo.

El rostro
nuevo
de un niño noble
remonta barriletes por los azules aires en la siesta
y vuela hacia lo lejos,
para poblar con panaderos
el invierno.

El rostro
niño
de un hombre nuevo
restaura barcos de guerra, heridas,
ausencias tantas:
huecos
sociales.

El rostro
hombre
de un niño nuevo
nunca podrá brillar, curar dolores,
beber agua de manantial, regar sonrisas
contar o crear cuentos
—nunca jamás—.

Los niños nuevos
tienen la libertad
de andar carita al viento
con todo el sol que ampare
sus siluetas
correteando
hacia el atardecer de la mirada
del adulto
que más tarde serán
     sólo más tarde—.

 

 

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