Oración
a la lluvia
No
importa
cuanta
sal
agregues
al cielo
formando
una cruz
y
repitas
“Agua
vete
de aquí”.
No
importa
cuánto
incienso
enciendas
cerca
de tu almohada
sí
desde tu centro
el
dolor
…cae
en gotas.
Conozco
los
que exprimen
las
toallas
repitiendo
“Regresa
por
donde viniste
Agua
no
atormentes
más
con tu presencia”.
Hoy
me
niego
a
creer
en
la oración
certera
en
el ritual
secando
lluvias
si
las gotas
viven
sobre nosotros
nos
marcaron
desde
nuestra infancia.
Su
atmósfera húmeda
nos
habita la mirada.
La
noche
se
completa
con
el torrente
de
sus aguas.
Nadie
debería
escaparse
de
su reflejo
nadie
debería
huir
de
la lluvia
diluvio
que agita nuestra vida
hace
crecer
nuevos
frutos
salva
hombres
con
su seco dolor.
Deberíamos
invertir
los
rituales de la cruz
entregar
nuestro
daño
a
sus aguas
lavar
nuestras heridas.
Esta
vez
invoco
más lluvia
ya
clavé mis cuchillos
…colgué
las tijeras
tendí
mi sombra.
arrojé
todas
mis cenizas al cielo.
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