Yo
empecé a andar por las nubes
como pájaro sin alas.
Quise la paz, quise el día,
el aire, la tierra, el agua.
Pensé que todo era inútil
y me eché el tiempo a la espalda.
Ahora vivo en el instante
colgado de una esperanza.
Y, a veces, abro la puerta
creyendo que alguien me llama,
y es un profundo deseo
como un murmullo de casa.
Poesía, poesía,
realidad que no me engaña.
De:
“Me he fumado la vida: Antología poética”
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