lunes, 1 de enero de 2024

CAMILA RÍOS ARMAS

  

 


Boca de Uchire

 

El sol siempre es el mismo a esta hora en Boca de Uchire. Los cangrejos han tomado cuerpo de hombre, de pescador de orilla. Cavar es mi propio ejercicio de retorno a la infancia. Horas de labor indagando la arena, los residuos de la desidia de otros. Los restos de quien ya no soy. A pocos metros, de niña dibujo corazones con un palo de madera. Mientras el final de la curva roza la esquina de la otra mitad, media figura se ha borrado. Se me hace imposible representar el amor en la inmediatez de las olas. Insisto, porque un corazón tiene que estar completo. Presente, mi ideal a medias. Totalidad, certeza de olas. La brisa le pega a él, durmiente frente al mar, que me interroga mis bordes, mi límite, la finitud de mi vientre. Reto al tiempo que reposa en mis pies. Comienzo de año y fin de otro. 

De la incertidumbre nace la más fuerte convicción de encuentro.
 

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