lunes, 4 de diciembre de 2023

DAMARIS CALDERÓN CAMPOS

 

 

 

Pessoa

 

Muchas veces quise ir a Lisboa
para encontrarme con Pessoa.
Pero cómo encontrarme con Pessoa,
el más desconocido,
en un lugar que no fuera
una plaza, una estatua,
o una fuente de soda con palomas?
Siempre en la foto,
aparece un hombre pequeñito, de lentes,
cruzando rápido una calle, sin querer hacerse notar.
En la curva del camino,
siempre otro,
hay un fingidor.
Alguien come chocolatines, sin filosofía,
y tira el envoltorio a la calle.
Y la calle está llena de pessoas
que más bien parecen heterónimos.
Solo el mar relincha allí
como un poeta o un hombre.

 

 

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