Saludo
tardío
Este
saludo llega, ay,
demasiado tarde a Navidad,
pues vino un mal sin avisar:
la gripe —o algo más, en verdad—.
El médico no supo aclarar
qué fue lo que me abatió,
aunque sí dijo sin dudar:
“Hay mucho de esto en derredor”.
Cinco
días antes, al alzarme,
quise —en vano— escribir postales;
pero problemas vinieron a colmarme,
y plazos urgentes, fatales.
Tecleé sin cesar, noche y día,
entre crisis, dudas y espanto,
que enturbian la fiesta y su alegría
(¡de eso hay mucho, por tanto!).
¡Todo
hecho al fin! Brindo ahora:
buena suerte de pies a cabeza,
que el Año Nuevo traiga sin demora
lo que tu alma desea con firmeza.
Brindemos juntos, celebremos:
vino, whisky, champán o cerveza,
ron, vodka o gin —lo que queramos—:
¡de eso hay mucho, sin sorpresa!
ENVÍO
Amigo,
en esta estación de bondad,
alzo mi voz con fervor y sin duda:
“¡Dios nos bendiga a todos!” en verdad,
pues aún hay mucho de ello, ¡aleluya!
No hay comentarios:
Publicar un comentario