No
siempre sé escribir
En
ocasiones olvido palabras
por exceso de uso.
Las malinterpreto,
si es que en algún momento
fui capaz de bieninterpretarlas,
las araño,
las mantengo en la lengua
o retumban en mi paladar
más de lo debido.
No siempre sé escribir.
Reconozco que mis dedos
se traban,
a menudo las ideas
se me enredan
y trastabillo y tiemblo
y más que palabras
sólo encuentro nudos.
Es cierto, no siempre sé escribir.
A veces faltan idiomas nuevos
que rezan,
que apuran,
que apuntan,
y disparan.
Idiomas que, si me preguntan,
juraría que no conozco.
No siempre sé escribir,
ninguna palabra alcanza
si lo que quiero decir
es tu cuerpo
y arena entre los dientes,
y penumbra,
y todos los atardeceres,
y memoria en las pestañas,
y mañana
no seré quien soy
si hoy
he sido nosotras.
De: “Bajo
una luz amarilla”
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