Araña
del olvido
Aborrezco
que te amo.
La
boca empañada balbucea,
aún lacerada en esta pelea
para que tu nombre por doquier
se encofre en lorquianas canciones,
momentos de un ayer
donde la ropa se arrancó a jirones.
Aborrezco
que no te amo.
En
una fosa
de amor ya enterrado,
sin aire se derrumba
mi piel abatida
bajo un verso callado.
Guarda en silencio,
sepulturero,
con clavos de acero,
mi ahínco quebrado.
Aborrezco
que te olvido.
Embriagado
en el recuerdo,
en una colina sin nombre,
hallo en las damas de noche
aromas de antiguas casas;
tu presencia en mi ojo.
De: “El
polvo del telar”
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