Los
cerezos
Antónych
era un escarabajo y vivió antaño en los cerezos,
los
mismos que poetizó Shevchenko.
¡Mi
país de las estrellas, país bíblico, hermoso,
la
patria florida de los guindos y el ruiseñor!
Donde
las tardes son del evangelio y los amaneceres,
donde
el cielo aplasta con el sol los pueblos blancos,
florecen
rizados los cerezos y emborrachan,
como
en los tiempos de Shevchenko, los cantares.
De:
“Cántico sobre la indestructividad de la materia: obras selectas”.
Versión
de Salomea Slobodian
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