Las
castillas
Son
hermanas de amor, van de la mano
por la estepa del fondo levantino,
llevando en polvoriento pergamino
las memorias del mundo castellano.
Son
dos hidalgas de un orgullo anciano
que, en los inermes yunques del destino,
firmes, batieron con afán continuo
la vieja cruz del abolengo hispano.
¿Viven
de ensueños? ¿Cantan añoranzas?
¿No hay un verde racimo de esperanzas
que allá en sus viñas desoladas brote?…
¡Tal
vez la voz del porvenir les grite,
cuando en bien de otros fueros resucite
con otra adarga olímpica el Quijote!
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