un minuto de silencio
naciste
de cabeza
atento
como una mujer
a los cambios de su cuerpo
tenías frío
hiciste un hueco en la oscuridad
y te quedaste quieto
creías
que podías inventar algo
en vez de aceptar lo que existía
estabas asustado
y apretabas los párpados
te
gustaba seguir caracoles con la mirada
despertabas empapado y te tocabas
con los dedos llenos de saliva
le
rezabas a un dios
en el que no creías
y si mentías
te llenabas la boca de tierra.
decías
que tu madre se hizo vieja
en una sola tarde
y que todos caemos
como
fruta
podrida
amarraste
tu casa a un árbol
pasabas tus días deambulando
dejabas que el café se enfriara en tus manos
doblabas la ropa
la desdoblabas
la volvías a doblar
eras
como un niño
que no sabe decidir
y entonces obedece
tus
bestias
te seguían a todas partes
les diste un nombre y un idioma
las volviste tan reales como tú
tenías
risa de adolescente drogado
gritos que rompían mis muros
y cuando me acercaba
te cerrabas como un puño.
me
dejabas lamer tus pies
eras un animal dócil
me mordías para mostrar afecto
luego juntabas nuestras manos
y decías
que un día se iban a quedar pegadas
que seríamos la misma cosa
aunque solo fuera
por el lapso de una idea.
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