No
tener nada que escribir
genera esa tristeza infantil, infinita,
de quien no encuentra hospedaje
en un país extranjero.
Se busca en todas partes,
cada lugar está ya ocupado,
probamos en otro lugar y, mientras tanto,
se hace tarde y no hay nada.
¿Dónde iremos a dormir?
Versión
de Roberto Bernal
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