Notas
que ella o él escribe en el borde
(es preciso que existan los cuerpos, decían)
pág.
11
Cuando
todo termine, habré vivido una aventura distinta, habré capturado mi
confrontación con el otro (¿la otra?).
pág.
16
Ahora
sostengo mi rostro y no lo abandono. Busco el calor, busco sonidos extraños. Yo
nunca creí en los pecados.
pág.
23
Hay
un furor cuando los cuerpos se tocan. Pero el verdadero peligro es escribir el
furor.
pág.
31
Las
multitudes son enemigas del cuerpo. Nos aniquilan, nos hacen desaparecer.
pag.
33
Aquí
debería estar el cuerpo que aprendió a militar entre los animales. La ausencia
también nos desplaza.
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