Súper
ciudadano
Cuando
era niño en la escuela me esforzaba por las calificaciones,
de adulto lo doy todo por la evaluación laboral en la oficina,
en este círculo prevalecen las facciones, los susurros y los pequeños chismes.
La vida es un tablero de ajedrez que no descansa,
estamos acostumbrados a usar cien sobres rojos
para contactar amistades;
a usar mil cartas envenenadas
para erradicar a los disidentes.
Antes,
cuando estaba en la escuela copiaba en los exámenes,
ahora contiendo por el poder en sociedad,
valorando el éxito y el renombre,
prestamos atención a las ropas, la dieta, los modales
y en la víspera de la inmigración,
la fortuna que se engrosa día a día se parece al colesterol que se acumula en
el corazón. Nos gusta
darnos de codos frente a la sonrisa del otro y
bostezar mientras nos gruñen las tripas con hambre de fama.
Versión
al español de Omar Pérez Rizo.
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