Petroesfera
Una
piedra
es la suma de todas las piedras,
el centro del universo
que es en sí todo el universo,
igual al tiempo que sólo
es entendible en su circularidad,
el caracol que únicamente es visible
desde la espiral de su concha,
donde la curvatura del espacio
es lo que resta del vacío,
el revés de la luz
que es una esfera
y su argamasa de granodiorita,
plutónica como el poema,
sin peso como la palabra piedra,
la que derrotó a Goliat,
las que lanzaron para lapidar a los infieles,
las que ruedan impunes y redondas
sobre las selvas de Costa Rica,
la que ciñe mi abuela para moler el maíz,
la que se ata el suicida al cuello
para cartografiar la soledad de los peces,
la piedra descalza que arroja el niño palestino
contra el tanque de guerra,
la que late y vuelve
y lanzamos una vez más
bajo las volutas de los gases lacrimógenos:
esa piedra que es el vivo corazón de este poema.
De:
“Diario para anunciar el fin del mundo”
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