Matria
Vuelves
a la madre
pero
no hay un cuerpo
ningún
límite de piel que la contenga
ningún
recuerdo de ella en los espacios
no
hay volumen
no
hay rastro
no
hay sonido
Han
pasado los años
maremotos
de olvido
Sin
embargo
tú
vuelves
siguiendo
el magnetismo de la tierra
al
círculo de fuegos conocidos
y no
buscas
lo
que no puedes encontrar
Buscas
la
anécdota mil veces repetida
los
ojos que te escuchan desde dentro
el
acento que sabe a compartido
las
sesiones de juicios suspendidas
la
cerveza franca de las noches
la
seguridad de ser mirado
Es
la ternura
regresé
a la matria.
De:
“El remero de Ulises”
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