Invitación
Cerrar
las puertas,
cortar los cables
impredecibles del pasado.
Como una gran máquina
que asfalta el camino
transitar un encierro dulce,
sin objetivos
ni ecos de batallas
bravas.
Ventanas tapiadas, trapos
sobre las rejillas,
los ojos de la costumbre.
Habrá entonces una hendija
y por ahí, filtrándose
una delgada luz.
A ella
nos encomendaremos
y a nada más.
.
De:
“El desarmadero”
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