Cenas
He
dejado la cáscara del langostino en el borde del plato.
El desnudo colorado me mira con ojos saltones
es una muerte que parece pequeña, imprevista,
tal vez deliciosa a la vez que enmascarada,
que trago sin opción,
y cae en las rodillas
de su servilleta negra
o tumba.
.
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