domingo, 18 de octubre de 2026

DIANA DEL ÁNGEL

 

 

Mar de adentro

  

Sólida sustancia amarilla: residuo del sol de mi cerebro. Según su consistencia, húmeda o seca, el cerumen puede ser herencia genética dominante o recesiva: mis oídos segregan la segunda, perteneciente al genotipo asiático y amerindio. Igual que ese desecho, cuyo resplandor seboso corona mis mañanas, soy lo que resta de genes, palabras y rostros que cruzaron por el estrecho gélido para asentarse en tierra nopales. Minúsculo y cerúleo, concentras el color de flores no vividas, de fuegos apagados por la huida y mangos saboreados en la primaria. Minúsculo y viejo mar manando por el caracol de mi oído. Pertenezco a una raza pronta la extinción, estamos de más. Como en el cerumen mueren los sonidos que prefiero no alojar en mi memoria, yo me deslizo entre palabras, me segrego de los gritos, cerilla me consumo.

 

 

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