Escrito
en Estocolmo
Y
qué será de Patricio?
Con
su ceñudo gesto se echará unas copitas en memoria
de
quizá cuál recuerdo / nieve / luz artificial
/
el silencioso túnel de algún Metro
camino
hacia sí mismo (el timbre de un teléfono irrumpe en el poema)
Su
voz apenas queda registrada en la imagen
-una
fotografía fechada hace unos años-
resuena
en la consola al reinventar su nombre
La
pantalla es oscura
El
ceño es de mi padre la calva de mi abuelo
su
amor al viejo libro lo copió desde niño
y
ahora entiende a Shakespeare y se ríe en los buses suburbanos
de
sus tontas novelas medievales
Lo
miro en este texto:
tiene
casi la edad que yo tenía en ese instante en la misma ciudad
cuando
llegaba
sin
saber de un regreso (el timbre de un
teléfono extiende sobre el tedio
su
ruido por la tarde) Es ya casi verano
y
ahora los papeles se invirtieron como puntos cardinales
(lo
dijo Ángel González) que ocultan sus ganancias:
tiempo tiempo tiempo
Traquetea
el olvido como un tren subterráneo
y en
cada andén el viento levanta algún retrato
-un
cómic arrojado desde un tren extranjero¹-
que
alza como un hijo en repentina risa
y
lo arrastra a lo oscuro.
1.- Nota: Íbamos en busca de la
libertad de América/ El tren era un cansado jadear sobre la pampa/ y esas
líneas te dije son trampa para incautos/ Lancé por la ventana tu revista/ y con
ella -ahora sé- deshojaba mi imagen/ Has cobrado esas páginas/ cada cuadro cada
globo cada color has revisado/ Difícil detener ahora esa marcha/ aullar como
ese tren antes del túnel/ bajar y recogerla entre los restos/ cambiar de
itinerario/ Éramos
cuanto somos quizá
algo más pobres/ o más aventurados/ Tal vez eso olvidaste mas
no aquel cómic/ Cada palabra tuya lleva rencor en su trazado/ y a veces florece
con el vino/ al paso de la ausencia/ No hay fin para esta historia/ es parte
del guión equivocado/ panfleto de algún cuento/ que silba en la memoria y nos
persigue/ como el retrato de una estación ya muerta.
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