VIVIMOS
PARA LLENAR EL PASADO DE IMÁGENES: un rostro sin gesto dormido a tu lado
después de una noche en la que hemos perdido todo, menos el deseo de seguir
perdiendo todo, un par de adolescentes que se aman con prisa sobre sábanas con restos
de otros cuerpos, dos besos: el de la madre al niño y el de la amante que
oprime sus labios contra la boca amada, depositados con la secreta convicción
de que se ha vencido al tiempo. Vivimos para llenar el pasado de imágenes. Sin
ellas, lo que espera es una cáscara seca por el sol y la vida, un montón de
cenizas mojadas por la lluvia.
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