Shostakóvich,
Op. 35
Mientras
miro y escucho tu concierto
por YouTube recuerdo que tengo puesta
una gorra. Estaba fresco en casa.
Reparo en la gorra porque
ya no tengo frío en la cabeza
y esta gorra me la regaló alguien
que te admiraba y te amó.
Viejos,
estamos todavía lejos
de la verdad
y sólo nos extasía la magia,
la casualidad.
Ya
estás anciana, tu mundo no envejece pero
envejecés, hay invierno sobre tu cabeza,
tu pelo, tu cuerpo antiguo y fresco
en el confort, el atavío cómodo.
La casualidad,
el frío, el concierto quizá
trajeron a mi cabeza una gorra que nos une,
pero no te has enterado ni te enterarás.
Saludás,
saludás, saludás,
el teatro estalla una vez más.
El teatro de miles de conciertos
que terminaron en un estallido
en el mundo de acá.
Tiempo detenido el de la música,
tiempo desmentido
en tu mundo donde se envejece
en limpia desnudez final.
De: “El hombre del codo”
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