Pende
un deseo de títere del gancho de esa grúa
que, en la explanada allá en extrarradio,
augura un nuevo bloque
de viviendas.
Pico
amenazador
de qué ave unheimlich.
Cómo
nos gustaría,
alzar el rostro al cielo y encontrar
una mano invisible
manejándola…
Ingenua
fe.
Las
grúas se propagan sin por qué;
una desaparece y se alza otra;
si no la ves, seguro está a tu espalda.
Imposible
vivir bajo su sombra
sin sentirse un ahorcado.
De:
“Plano de una ciudad”
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