Sobre
algunas preferencias
Los
entregados a la distancia
huyen
del mundo,
la
voracidad del tiempo frena
sus
canciones.
Los
que por una mano recia son apartados de las plazas
cierran
sus ojos a la desventura.
Algunos
sonidos,
los
más feroces,
logran
despertarlos.
No
sé si afirmar tan persistentemente el amor
sea
saludable.
Reír
o dejar de reír
es
la disyuntiva.
El
azote peor
es
la arrogancia de estar
muerto-vivo.
Puestas
sobre un mantel,
nuestras
vanidades aspiran a un corte
preciso.
La
mirada se detiene en las palabras de los libros,
en
sus sentidos y sin sentidos,
en
la emoción que doblega,
vuelo
suave deleitoso sin ruido.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
No hay comentarios:
Publicar un comentario