Díscipulo
de Ícaro
Me habría gustado ser discípula de Ícaro.
RAQUEL
LANSEROS
El
día que hayan de enterrarme
sean bondadosos
y al esculpir mi lápida
no me encierren en una sola frase,
hagan el esfuerzo:
Asiduo perdedor en asuntos de amor,
jamás tuvo un buen plan de desalojo para la tristeza.
Demasiado preocupado por gustarle a los demás,
fue un hombre sin más guerras que las propias,
pero un día consiguió moderar sus pleamares
y ya no se le vio por otros ojos.
Discípulo de Ícaro,
siempre prefirió la mirada de las mujeres
porque los hombres le recordaban demasiado
a sus defectos de montaje.
No se le conoció habilidad alguna para superar las decepciones
y en sus relaciones siempre prefirió un desengaño a la rutina
y la potencia a la extensión.
Sabía que ninguna red social podía albergar enteramente un corazón
y que la canción de autor sin poesía es un pájaro con un ala rota.
Nunca estuvo en venta
y siempre sintió un odio visceral por las brújulas,
por no señalar la dirección de la utopía.
Compasivo con casi todos,
solía olvidar a la hermana Compasión al hablarse por las tardes.
Un día al parecer lo logró
y se perdonó no haberse sabido perdonar.
Veloz para el amor y lento para olvidar,
prefirió sentir a comprender
y se hizo tan adulto que se pasó el resto de su vida
tratando de volver a ser pequeño, tratando de pintar igual que un niño.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
No hay comentarios:
Publicar un comentario