Florencia
Primera
visión
El
río es veloz, casi violento y sin que nadie lo note
se sube hasta el campanario del puente viejo.
El
río es el río, y los bares son todos iguales en Florencia:
algo de su olor se pega en tu piel, y no hay
fuego que lo sofoque: cuerpos de doncellas humedecidas
te seducen para perderte en la dulce morada del paraíso.
El
río es inquieto, abre la grieta y sobrevive al vino
y las sirenas. No puedes volar por el río y buscar el
purgatorio antes del primer sorbo.
La
palabra reconoce el sentido del viaje, aquel pájaro
negro que se posa en un poste de luz y te habla del
tiempo repetido entre las aguas.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
No hay comentarios:
Publicar un comentario