Hablan las sacerdotisas
Nos
urge el sol que reposa en los techos
y también el aire que en este lugar es ardiente.
y también el aire que en este lugar es ardiente.
Las hijas de los dioses cantan sentadas en la roca
la vigilia de las palabras.
Descienden las miradas coronada de mirtos, toman al dios
en lo bello de su arte y adviene lo divino.
Una de ellas, la de áurea melena, no pertenece al linaje,
aspira y su lenguaje deudor impulsa las sombras
en nombre de madre inmortal y padre comedor de peces.
Consagrada a la oscuridad, presiente las aguas
y escribe decididamente muda.
la vigilia de las palabras.
Descienden las miradas coronada de mirtos, toman al dios
en lo bello de su arte y adviene lo divino.
Una de ellas, la de áurea melena, no pertenece al linaje,
aspira y su lenguaje deudor impulsa las sombras
en nombre de madre inmortal y padre comedor de peces.
Consagrada a la oscuridad, presiente las aguas
y escribe decididamente muda.
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