Calla
No
es necesario el exilio.
Basta con el silencio,
con darse la espalda,
con caminar juntos
sin permiso de ir
al lado del otro.
Sin una palabra,
sin un suspiro,
sin las venas
que se abran gritando un abrazo.
No es necesaria la tierra
en columnas sobre mi rostro,
sobre mi espalda,
sobre mis brazos;
no me son necesarios tus pies,
colgando.
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