Réquiem
Mañana
seré polvo y barro y nada;
una
minúscula porción de arena
que
el viento del desierto desordena
tras
la brizna de luz de la alborada.
Seré
el pingüe banquete de la hormiga;
el festín de los cuervos insaciables;
un
átomo flotando en entrañables
galaxias
de neón que el caos abriga.
Seré
uno más sin verbo ni lenguaje,
sin
limbo ni Walhalla, solo escoria;
un
cadáver sufriente en la mortuoria
cámara
del penúltimo homenaje.
Seré
la voz que entre otras se lamenta
de
la fugacidad de su osamenta.
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