Consejo
a mí mismo
No
intentes ser y estar en todos lados,
tener
tu vela en todos los entierros,
el
mundo ya no acepta más pesados,
no
dejes que te apoden mataperros.
Los
bares de la fama están cerrados
y han muerto tus antiguos testaferros,
le
han puesto a tu gran nombre mil candados,
así
son los designios, tan gamberros.
Acepta
lo que fuiste y lo que eres,
la
gloria es solamente un espejismo
y va
a venirte bien que ya te enteres.
Y,
amigo, no recurras al cinismo,
acepta
ser “normal” y sus placeres,
sé
“tú”: no hay mayor grado de heroísmo.
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