Porque en la desdicha
que era sin duda la de mi niñez
ibais y volvíais con fuentes de bacalao y coliflor
salvabais el desnivel
entre la cocina y el despacho
y en Nochebuena y en los brazos traíais las fuentes
con coloración de pimentón
humeando, las dejabais en el centro
por
esta razón no puedo correr hacia la felicidad
ni
el pájaro que se rompe la nuca y enseña el pecho a lo celeste
ni la premonición de que cruzarás el umbral
cuando
lo cruces
Versión
de Gonzalo Hermo
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