sábado, 9 de mayo de 2026

JORDI DOCE

  


 


Voy haciendo pequeñas excursiones,
el barco no se aleja de la costa
y evito la intemperie, las posibles
tormentas, la voracidad
incansable de las gaviotas.
Mi horizonte no es el mar abierto,
sino el hilo brumoso
de los acantilados,
las dársenas de atraque,
las ensenadas: un confín curvo,
un cráneo adicional
donde la mente se acomoda
y alabea, rozándose
con las aguas, el cielo,
la roca negra.
Como quien ejercita
con prudencia
un miembro lesionado,
voy haciendo pequeñas travesías,
cabotajes,
la medida de un hombre
y el mar sin prisas del ahora.
El mundo cabe en una lente,
un objetivo,
la bola de cristal donde me observo
volver a puerto cada noche.
Nada me impide
lanzarla al fondo de las aguas,
romper el maleficio,
y sin embargo.

 

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