Alteridad
Yegua me llevo ante una mazorca
pendiente en mis ojos como un acertijo
una bola de estambre que asciende de mi coxis,
y acaricia mi mollera
dibujando su origen amorfo frente a mis narices.
La huelo, la vislumbro,
guiño tras guiñó en la convicción
de que hay una causa para su imagen.
La sigo, la pretendo,
paso tras paso me inflijo el deseo de andar
y seguir respirando
anhelando los costados del cariótide:
y danzando maniquea en un péndulo indeciso
someto mis deseos a la esquizofrenia.
Pero hay siempre un algo atrás que me enajena
invisible:
y así como verse a los ojos es una imposible práctica
descansan los míos en la resignación
de nunca ver reverso ni la mía ni el enfrente
de todo el inventario que me cuelgo y otros ven sin mi mirada
ahí frente a mis cejas, como un espejo ciego.
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