miércoles, 15 de julio de 2026

SANTIAGO CEPEDA

 

  

 

Marianne Moore tenía más de ochenta años
cuando escribió un poema para salvar un árbol
que el invierno ha dejado como una bóveda en ruinas.
El geotropismo desorienta las ramas del olmo
sus miembros se retuercen buscando el centro de la tierra.
Moderno Prometeo en los jardines de Prospect Park,
clon de otro engendro que prospera en Escocia.
La gente quiso más poemas para otros árboles insólitos
un magnolio en Bedford-Stuyvesant, por ejemplo
al que Marianne Moore no le dedicó ni un solo verso,
ella, que en 1919 escribió
que el trabajo del poeta consiste
en crear jardines imaginarios
con sapos reales
y que pidió donaciones para el olmo
en lugar de flores en su entierro.

 

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