El
esperma del dios cayó sobre la mar
y no han nacido más hombres
Todo
es liso gris de arena
cuando miras por la ventana al despertarte
y la angustia es el cielo al que te acoges
no
paren ya los animales
pues el placer del instinto se diluye
en la increíble lucha
por un último alimento
cruje
el Sol en lo alto
paralizando hasta las piedras
en postrer ademán de su soberbia
Y no
puedes tú levantar la voz
que devuelva el tiempo a su comienzo
en involutiva doblez de lo existente
ni
ofrecer al dios tu cuerpo
para en cópula brutal recoger su semen
y lloverlo sobre el mundo en tus poemas
De:
“Entre nosotros”
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