Unción
Tomar
distancia. Por tiempos: un dos. Temprano. Zurean cientos. De palomas. Tres,
uno, dos. Es enero en mi brazo derecho. Proceder con honores. Saludar: no
puedo. A clases. En el patio de concreto todos los alumnos del colegio. Lunes
de regreso. Paso redoblado. Los himnos sus escoltas. Entonar antes de romper.
Filas los anuncios. El accidente:
un
minuto de silencio
por
mis padres
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Esto,
aquí. Miradas estroboscópicas. ¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién
ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No soy. Decir yo. Sin creerlo.
Desaparezco por completo. Un yeso, la maraña, el cabestrillo. En mi túnica. No
estoy aquí. Sirenas de sonido. Qué bueno que no. Seguir sin ver que avanzo,
llamar a eso seguir, llamar a eso avanzar. Un día, ahí va el primer paso, me
quedé ahí, dónde. Eso no pudo haber comenzado así, dejaré a un lado las
preguntas. Eso, decir eso, sin saber qué. La llanta. El asfalto. La cicatriz.
Parece que hablo, no soy yo, de mí, no viene de mí. De mi boca, la azotea. No
soy aquí. Blancos muros cincelados. Están las palomas, aletean. Fin del minuto.
Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
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