Cuál será la hora de estar en contra,
de buscar paredes bien educadas y rayarlas?
De querer limpiarse la noche
de tantas camas.
La hora de ponerle un alto
al color que da paz a la familia.
La hora de tomarnos en serio
las promesas lanzadas en la infancia.
La hora de quitarle el cinturón de valores calóricos al cuerpo.
Llega sencilla,
sola, sin algo que la active
como atardeceres rojos y tercos aplastando los días,
como se oye la lluvia golpeando insistentemente en autos retirados hace tiempo.
¿o hay que ir por ella?
reclamarla,
quitársela a los jefes,
a edificios corruptos
y frustrados.
De: “Sigo escondiéndome detrás de mis ojos”
No hay comentarios:
Publicar un comentario