Heliotropo
El
acto de piedad del heliotropo
en la niebla cerrada —instilar alucinado—,
ocultándose en el magma gris,
combate con saetas amarillas
la obsesión del giro de su propio fuego
y sesga de violento candor
la saña de su verde foliación hacia
la inmensidad de los cielos hostiles
que hollan la humillada tierra solar
para renacer en la especie.
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