domingo, 12 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

  

Oquedad

  

Somos efímeros:

un relámpago en medio de la noche
sería más longevo que toda nuestra existencia
y el fulgor de una hebra de tabaco,
ardería más que todos nuestros sueños.

Somos decadentes:

un perro putrefacto bajo el sol del mediodía
sería un  surtidor benevolente de retribución a natura
y  sería algo nuevo bajo el sol
más que todo el fruto de nuestras manos.

Somos pequeños:

una ola del azul y profundo mar
sería más esbelta que nuestras ideas
y en la solaz orilla de la playa,
un nombre sobre la arena llegaría
lento al olvido, después del nuestro.

Somos desolación:

el yermo Sahara en su vasta soledad
sería más fértil que nuestro enjambre de esperma
y la infinita arena que el sol hace relampaguear
perviviría más que toda nuestra descendencia.

Somos efímeros,
somos decadentes,
somos pequeños,
somos desolación.

Somos el poema que nadie acaba.

 

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