Oquedad
Somos
efímeros:
un
relámpago en medio de la noche
sería más longevo que toda nuestra existencia
y el fulgor de una hebra de tabaco,
ardería más que todos nuestros sueños.
Somos
decadentes:
un
perro putrefacto bajo el sol del mediodía
sería un surtidor benevolente de retribución a natura
y sería algo nuevo bajo el sol
más que todo el fruto de nuestras manos.
Somos
pequeños:
una
ola del azul y profundo mar
sería más esbelta que nuestras ideas
y en la solaz orilla de la playa,
un nombre sobre la arena llegaría
lento al olvido, después del nuestro.
Somos
desolación:
el
yermo Sahara en su vasta soledad
sería más fértil que nuestro enjambre de esperma
y la infinita arena que el sol hace relampaguear
perviviría más que toda nuestra descendencia.
Somos
efímeros,
somos decadentes,
somos pequeños,
somos desolación.
Somos
el poema que nadie acaba.
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