Primera muerte de mi Madre
Esta
es tu primera muerte, Madre.
También la mía.
Ya solo tu alma es joven
y mis manos son torpes.
Allá,
alguien te hará daño primero.
Luego los otros, y yo estaré demasiado lejos.
No para salvarte de sus navajas.
Para tomar café juntos, a la zaga del mundo.
Porque aquí tampoco he podido librarte
del carrusel homicida;
de la doble jornada;
de mi padre;
de mis vicios.
Esta
es tu primera muerte, Madre.
Tu primer viaje.
Yo no busco un ataúd, un epitafio.
Busco un agujero hondo
para enterrar ésta piedra.
Busco algo para mí.
No sé dónde.
No sé qué.
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